miércoles, 28 de septiembre de 2016

NOSTALGIA…

Te difuminas en mi memoria... como las letras escritas en la playa.
Veo tu rostro en las fotografías, pero me parece ajeno sin tu voz, sin tu risa.
Te has convertido en una mezcla entre la Penélope de Draco y La Lucía de Serrat
Un fantasma grato que acaricio en mis soledades y camina conmigo cuando salgo.
Busco tu espalda como siempre, en todos lados. Repaso nuestros temas cada noche, para no olvidarlos

Y te extraño con nostalgia, el café, el cine, las caminatas por la ciudad y tu mano...

viernes, 25 de febrero de 2011

Licantropo

He podido dejar atrás el vicio de hacerle poesía,
aunque no niego que extraño el olor fresco de su risa.
Me acostumbro a su ausencia
que voy llenando con cosas nuevas,
y en la lejanía de la memoria
todavia se escucha su caricia.
puede que ahora no tenga, como antes,
la cumbre de sus pechos para aullarle a la luna,
aun así, sigo siendo el lobo de sus sueños.

lunes, 31 de enero de 2011

LECCIONES DE SALTO

I
¿ Te encontraré por sorpresa, alguna vez desnuda sobre mi lecho?
No lo creo, hace tiempo que has muerto y yo ya no tengo a donde llegar.

II

Abrir las alas es de por sí un acto tan doloroso como el de cerrar los ojos y esperar con certeza a que venga lo peor, el suelo.


III

Abandonas el espacio,
recuerdo tu risa poblada de pájaros
y puedo aún sentir que mi vida tiene
para mí un camino.

Ayer estuve por entre las flores del huerto
no había ninguna con tu nombre.

lunes, 13 de diciembre de 2010

SUFRIR DE OLVIDO

Demasiado sano para sufrir de olvido,
para tener la mente en blanco,
para no recordar...
el café de la mañana,
el recado de las 3,
su perfume en la calle,
esa mirada,
la algarabía de su risa.
Me gustaría no saber...
que el rojo es su color favorito,
la manía en mí que le saca de quicio,
su nombre enredado con el mio,
mi camisa blanca,
su libro de poésia,
la canción que solíamos escuchar a oscuras.

Me gustaría sufrir de olvido,
perder por casualidad las llaves de su alma,
mis papeles con sus sueños,
uno a uno todos sus besos y
a un tiempo todos mis tormentos.
Me gustaria sufrir de olvido.

jueves, 11 de noviembre de 2010

INSTINTO PARANORMAL

Ella lo supo siempre, incluso desde niña, aquella sensación que empezaba con un gran vacío en la boca del estómago. Así fue esa noche, cuando sintió en la nuca la respiración helada - Está confirmado - dijo. Era la muerte de su último sueño.

viernes, 22 de octubre de 2010

DEL TIEMPO

Divagas...
En las palabras precipitadas,
las acciones tardías,
pero el tiempo es exacto.

lunes, 18 de octubre de 2010

DE LAS DISTANCIAS

¿Habrá algo más allá de uno mismo?

Dicen que la distancia es relativa pero solo orbitamos.

Nos encontramos cuando se forma el eclipse,

vislimbramos la luz de otros en la lejanía.



Relativa es la necesidad,

las distancias son reales y la costumbre es recorrerlas.

lunes, 11 de octubre de 2010

ICARADA

Saco las alas del desvan,
hace tanto tiempo que no vuelo,
hace tanto tiempo que no veo.
Las limpio con esmero aplicando cera con cuidado.
Sólo espero que esta mañana sí brille el sol...

domingo, 10 de octubre de 2010

Me quedan algunos silencios,
los he guardado para ocasiones
especiales...

miércoles, 6 de octubre de 2010

UN ESPEJO MÁS

Ella sabe que estoy allí,
pero no quiere ver,
soy un espejo más en su destino,
ella el reflejo en el que quiero mirarme.
Este amargo sabor, el último café de la noche.
Es la compañía de esta soledad acompasada
con el ritmo de su respirar tranquilo.
La veo dormir en paz,
sólo espero el amanecer en mis ojos
para abrir las alas.

lunes, 27 de septiembre de 2010

SERIE SENTIDOS

V
Dura a fuerza de heridas,
sin encontrar el oasis de su cuerpo.

SERIE SENTIDOS

IV
En medio del fragor de la batalla,
tengo todavía la canción de tu risa...

SERIE SENTIDOS

III

Un sabueso de recuerdos,
persiguiendo aromas familiares,
el abrazo de mi padre que a veces me ataca
y el tuyo que casi no recuerdo.

SERIE SENTIDOS

II
SABOREO

El Café de por la mañana que me despierta,
feliz como el helado de fresa que pasa por la lengua de la niña de ojos azules,
el picante de la amistad cómplice.
Amargo, la realidad del niño de la calle,
un ácido irónico.
El saldo de tu sexo
como la ausencia.

SERIE SENTIDOS

I
PUPILA LECTORA

Leo los ojos de la gente,
ella dice: cansancio...
él dice: te quiero pero tu no lo sabes,
ella, ojalá no existieras,
ellos, tenemos hambre,
Nosotros decimos: ¿ahora qué más?
los tuyos, ya veremos que pasa...
Los mios, no dicen nada.

viernes, 24 de septiembre de 2010

NO BUSQUES

No ofrezco el amor más grande,
pretendo solo vivir,
resumo en los hechos.

No quiero morir por vos,
ni construir escaleras al cielo,
solo estar aquí, en compañía.

No te ofrezco un contrato hasta la muerte.
sé que el amor no gusta de eternidades,
te ofrezco algo en el ahora.
Mientras el camino me tenga a tu lado.

No pretendo mostrarte el mundo,
mis ojos están hartos de verlo,
te ofrezco un atardecer, la luna,
y el espejo de tu casa.

viernes, 17 de septiembre de 2010

SONETO CASI PERFECTO

Sin cometer desvaríos y torcidos
divaga mi espíritu por aguas mansas,
con las sonrisas muertas las manos cansas
por el camino de los recuerdos idos

Sueña, que sueña los tiempos plácidos
donde mi risa y mi mente alcanza
y para convertir en hecho la alianza
no resiento mis deseos perdidos.

Respiro hondo con cada bocanada,
el aire que a mi boca entra enmohecido,
y por no llorar mi alma abandonada,

un dolor me complace desprevenido
el de verte mañana aventajada,
feliz, como nunca yo he podido.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EL EJERCICIO DEL SUICIDA

Mostramos las cartas que nos tocan en la vida
pero blofear no es suficiente,
esconder el juego,
nos roba demasiada energía.
Jugamos a que la vida ya no nos importa,
jugamos a sacarle la sangre a las heridas,
a repasar los recuedos,
a meterlos en cajas cada vez más pequeñas.
Jugamos a no llevarnos nada,
a ponerlo todo en una mano.
que sabemos desde el principio perdida.
Jugamos al sucida.

SE BUSCA MUJER QUE FUMA

SE BUSCA MUJER QUE FUMA
Septiembre de 2000.

Y sí, soy yo, el que sentado esperaba tu nave con destino a Marte, Saturno, Júpiter… ¿Plutón? Sí, allí mismo. Soy yo, el que golpeaba con impaciencia su maleta de ilusiones esperando tu llamado. Pero cada vez que miraba el cartelito decía “Delayed”. Estuve así, hasta acostumbrarme a la sala de espera, como en esa película, pero no esperaba lo que pasó.

Esa mañana el teléfono sonó con impaciencia. No quería levantarme, todavía no había salido el sol. Pero ante la insistencia del timbre contesté para salir de eso.

Cuando me lo dijiste, tu mirada respondió lo que pensaba, amar es como tirar piedras en un estanque, lástima que yo estaba lejos, solo me salpicó el rostro, el ruido del rocío. ¿Y qué hacer ahora? Viendo que mi viaje se cancelaba, decidí buscar otro camino, salir, perderme, trasegar, divagar, andar, volar, ¿qué más hacer si se me quedaron la mitad de mis sueños y casi todos tus silencios?

Quedé de una pieza ¿otra vez? Maldita sea ¿otra vez? Bonita forma de comenzar el día, me vestí rápido y salí.

¿Y el rumbo?, pasaje a ninguna parte por favor, sí, es el único lugar a donde puedo ir ahora. Me encontré afuera, extrañando la cordillera de tus senos, el sabor de la lluvia de tu sudor, los pájaros que salen de tu boca. Qué más da, pensé, al fin y al cabo salir era lo que quería.
Recorrí el corredor frio y azul del hospital, buscando la habitación 323, pensando que tal vez ahora si lo había logrado. Ojalá, estaba cansado de rescatarlo de sus angustias, de recuperar ese cuerpo que tanto intentó destruir. Estaba conectado a unas máquinas, ¿para qué? Si eso era lo que no quería. Es ironía… la vida es así.

Entonces salí. Busco a la mujer que fuma, era mi consigna, mi piel pedía a gritos estepas congeladas, áridos desiertos, selvas infestadas de alimañas, mares en calma evaporados por el sol. Busco a la mujer que fuma, a aquella que un día, sembró mi corazón para ver si florecía.
Su sueño a pesar de ser profundo parecía intranquilo, lo miré con rabia:
- hijo de perra, me vas a hacer perder el día-
El parte medico decía, intoxicación con barbitúricos.
Y yo:
- maldito cobarde, tírate de un edificio, pégate un tiro, pero pastillitas… joder, eso es de cobardes.
Luego llegó ella, me dio de beber y recibí con alegría, pero su sudor no apagó mi sed y comprendí que si seguía allí, terminaría por secarla. Sus senos no formaban cordillera, no sé por qué, pero no pude perderme en ellos como en los tuyos.
Esperé no se cuanto, me quedé dormido contemplando la lentitud del tiempo. Salté con el ruido de la puerta que se abría. Era la enfermera, hacia su ronda. Chequeó los sueros y las máquinas.
–No sé como está vivo-
-¿verdad? –Dije yo-
-nadie aguanta esa dosis
–siendo sinceros no me extraña ya van tres con esta-
-¿lo han internado?
-si dos veces, pero vuelve y recae.
–esa es la cosa con los suicidas…-
Escapé lo más pronto que pude, seguí mi camino, hasta darme cuenta que te buscaba. Tú eres la mujer que fuma. Tú tienes el agua que apaga mi sed. La cordillera en la que quiero perderme. Los pájaros que quiero oír cuando despierte cada mañana.
Cuando la enfermera salió le hablé:
–maldito hijo de puta, muérete de una vez ¿no ves que estoy cansado de joderme por vos, de rescatarte, de angustiarme, de cuidarte? Pero no respondió.
-Mierda, si hasta falta me vas a hacer-
Reí, creo que demasiado fuerte porque la enfermera me miró con desaprobación.
Así que decidí devolver mis pasos, a sabiendas de que ya no te encontraría. Entonces te busqué mujer que fuma, primero en otras, luego en mí. Pero no pude hallarte, viajé, viajé mucho.
Recordé cuando éramos niños y jugábamos a los soldados en la casa de la abuela, si ella lo viera ahora le daría de bofetadas, menos mal todavía no se lo he dicho a nadie, esperaré a ver que pasa. Corríamos por el monte atrincherándonos en los árboles, nos tirábamos al piso y disparábamos a los vietnamitas imaginarios que nos emboscaban. Recordé como nos turnábamos para hacer del herido, mientras el otro lo sacaba y disparaba.
Así que ese día fatídico en el que te encontré por pura casualidad, abrazada a… me sentí morir, ¿Quién osa fumarse mi cigarro de la victoria?, actué con toda compostura, pero mi cuerpo temblaba bajo la ropa. Te saludé, lo saludé, mentí sobre mi presente. Para que no quedaran tan preocupados. ¿Y cómo decirte que no tenía sosiego? que me paso las noches recorriendo los lugares habituales buscando algún olor que me lleve a ti
El médico me sacó de la ensoñación.
-es usted familiar de él-
- Sí soy su hermano-
- Bueno la cosa está así, el efecto de lo que se tomó no ha pasado y para serle franco creo que su cuerpo no resistirá más. Tiene un cuadro severo de anemia y sus defensas están muy bajas, si se recupera de la sobredosis, puede que lo mate la pulmonía que tiene. Hemos tratado de controlar los efectos secundarios de la droga. Pero el pronóstico es desalentador-
Por eso decidí no seguir viajando. Parar el mundo y bajarme de él ¿A dónde viajar si no es a tu pecho? Tus eres el reposo de mis pies cansados… o bueno, lo eras, hasta que te vi con él. Ahora solo es angustia, represión, ira contenida.
Cuando el doctor se fue, me quedé mirándote, parecía un idiota, como el día en que te vi por primera vez, tan frágil, tan pequeño. Es raro, pero siempre dicen que los hermanos mayores sienten celos de sus hermanos menores; no fue así contigo, desde el principio supe que tenía que cuidarte, Incluso más, después de que murió mamá.
Escribo, es lo único que me queda, porque ya sé que tú no vas a volver. Mi viaje termina aquí, porque el tuyo acaba de comenzar con él. Por eso no quiero intervenir. Aunque me duela vale la pena.
Decidí empezar a llamar a la gente, tenía la sensación de que esta vez no saldría de esta. Telefoneé a mi esposa, le dije donde estaba. Luego llamé a papá y le dije lo que me había dicho el médico. Lloré en silencio un rato junto a su cama. Ya no lo podía cuidar más. Esta vez le fallé.
No quiero que consideres esta carta, como la de un suicida. No lo es, solo es mi testamento al universo. Es mi forma de decirle al mundo: Busca a la mujer que fuma… ella sembrará tu corazón en la tierra y florecerá.
Cuando llegó mi esposa, traía la cara descompuesta. Había llorado y mucho. Lo raro es que no supe por qué hasta que ella me tendió ese papel. Al principio no entendía lo que pasaba. Ella salió a fumar mientras yo recorría las páginas con mis ojos llenos de lágrimas y se me arrugaba el corazón con lo que estaba leyendo. Definitivamente el mundo es muy pequeño… En ese momento mi hermano dejó de respirar.
Esta no es una carta suicida, un muerto no puede escribir. Te pido por favor, cuídalo mucho, lo quiero demasiado para que sufra como yo lo he hecho. Ese es mi regalo de despedida. Un hombre que sé que no tiene la costumbre de esperar… te lo repito, cuídalo mucho, porque es mi hermano.